Musas De Paso



Musas de paso, que una vez se posaron en mi corazón desdichado, hasta que un día volaron, como si nada hubiera pasado, como si el tiempo las hubiera borrado.

A la Musa dulce que en ricas Napolitanas me envolvió y en unos versos llenos de amor se esfumo. Y ¿es que tres ya eran multitud, como íbamos a saber lo que era el amor?


A la Reina Mora que nunca conocí y que en sus cartas aun perdura el perfume de aquel sentir. Idioma que solo las mariposas que habitaban en mi estómago saben traducir. Lo que pudo ser y no fue. Solo la primavera sabe que pasó con aquel sentir.


A la Doncella del otro lado del mundo, que en en unos segundos me enamoró, bendita musa prohibida que de estas locuras mías me enloqueció. La musa que más me inspiró, un sueño que fue tan real, que hasta mi alma lo sintió. Amor de atardecer, amor de otra vida, que no pudo ser y que desolado me dejo.


A la Musa más peligrosa, a la musa que me eclipso y en su cicatrizado corazón algo se ilumino. Manzana prohibida de Adam, que de tentaciones me lleno. Luna lunera que hasta el día de hoy me persigue tu silueta en las más oscuras noches de lluvia.

Entre inspiración prohibida y peligrosa como la luz de un sueño que ves cuanto te despiertas, así todo se quedo.


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