Versos de un pueblo
Entre
olivos y encinas caminan mis cansados pies.
Modesto
pueblo para muchos, que ignoran lo importante que es sentirse bien.
Flores
adornando cada esquina, tierra seca que pisar.
Sentimientos
que refrescan la mente y consiguen que
todo lo malo se pueda olvidar.
No existe
más que el ahora, mientras respiro el aire de los eucaliptos que recorre cada
esquina de este pequeño lugar.
Sol que
castiga a este milenario pueblo, donde sus viejos aldeanos se niegan a
abandonar.
Tantos secos caminos por andar y sin poder divisar el mar.
Tantos secos caminos por andar y sin poder divisar el mar.
Mis
ojos contemplan lo que mi boca hace silencio y mi alma no puede callar.
Por las noches hasta la más mísera estrella brilla como la que más.
Por las noches hasta la más mísera estrella brilla como la que más.
Cierro los
ojos e intento que este preciso momento no termine jamás.
Tanta paz se agrupa en mi costado, que por sentir, siento hasta mi corazón bombear.
Pueblo del alma mía, que ciego he podido estar,
Tanta paz se agrupa en mi costado, que por sentir, siento hasta mi corazón bombear.
Pueblo del alma mía, que ciego he podido estar,
Que
hasta debajo de las piedras un verso tuyo he podido hallar.


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