El último mal trago

Paseo por los lugares donde durante dos años y medio transite. Lloviera helara o brillará el sol. Mañanas con bostezos y una sensación de no poder hacer frente el día. Solo estas calles saben lo que he sufrido antes de entrar a ese lugar donde mataría las horas a base de mucho caminar, donde la presión se apoderaba de mi persona y mi pobre cuerpo deambulaba como podía dejándose llevar por el ritmo de cada momento. Horas eternas que intentaba restar, minutos escasos encerrado en un baño que me servía de descanso. Mi cara refrescada cada cierto tiempo, sensación de mareo según el momento y un sin fin de días esperando que llegara este momento. El final de todas estas cosas.  Y sin embargo quizás lo eche de menos. 



Febrero de 2020  

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