La Inestable Vida de un Eventual

¿Hay algo más inestable que un trabajo por contratos? Sí, el clima tropical. ¿Bueno, y algo mas?

Uno con el pasar de los años se va dando cuenta que nada es para siempre, que todo acaba desde el amor hasta la vida. Pero la vida tiene más garantías de larga duración que un contrato eventual, incluso un amor de verano tiene mas garantías que un contrato eventual y hablo de ello con conocimiento de causa, y es que eso de no sentirse atado a una relación e incluso a un trabajo esta hasta cierto punto bien. Hasta cierto punto, porque cuando quizás llevas unas 15 relaciones amorosas en un año, entonces es cuando empiezas a plantearte que a lo mejor el problema lo tienes tú y no las parejas que has ido dejando por el camino. Pero con el trabajo eventual el problema no lo tienes tú. Puede que alguien en la empresa piense que si, pero la verdad esta ahí fuera y tú sabes que eso no es así. Y es que la inestable vida de un eventual es pasarse durante a lo mejor 6 meses seguidos con un poco de suerte trabajando y otros 4 meses sino son más sin que te suene el teléfono, que las únicas personas que te llamen sean tu novia y tu madre, bueno y algún seguro de coche con numero desconocido también. Pero ni rastro de una llamada esperanzadora diciéndote, “tengo un contrato para ti”. En ese momento te sientes como si te hubiese tocado el reintegro de la lotería de navidad. Algo eufórico pero no tanto.


Lo cierto es, que si te quejas de esta inestable situación, probablemente no te vuelvan a llamar, si le caes mal al encargado porque no te hacen gracia sus chistes sobre gordos, probablemente no te vuelvan a llamar, si te coges la baja porque te has levantado con un lumbago de señor de 90 años, es muy probable que no te vuelvan a llamar. Porque si tu les fallas, “les fallas” si, se dice así. Como si los traicionases con la competencia. Cogen y llaman al siguiente de la lista, y estamos hablando de una lista tan larga como la de Schindler. Y es que cada día que cotizas con ellos te la estas jugando, prendes de un hilo, vives al limite. ¿A que se debe esto? A algo que el ser humano amo y señor ha hecho desde tiempos inmemorables y me refiero aprovecharse de la necesidad de las personas, es algo tan sucio y ruin como la esclavitud. Pero sigue pasando en nuestros días, y ese nerviosismo lo sentimos todos, desde el emigrante que tiene que mandar el jornal a sus cuatro hijos de Ecuador, hasta el joven que quiere ahorrar dinero para poder disfrutar de los meses que no trabaja. Todos con menor o mayor intensidad lo sentimos. Lo peor de esto, es ver al encargado de turno aprovecharse de ello, el cual hace dos días sudaba sangre para que le sigan “llamando”.


Y es que, existe una transformación de la especie humana que es la perdida de la humildad y que desaparece por arte de magia como el amor que te tenía tu ex. Esto suele pasar por lo general cuando consiguen el poder, bueno ellos lo llaman poder, yo lo llamado complicarse la vida o que te va la marcha. Pero este no es el caso, lo que anhelamos los eventuales con una vida tan inestable como la mente de un bipolar es el esperado contrato indefinido. Ese que cuentan los viejos del lugar que se lograba antes con un apenas un mes de contrato y es que ahora es más fácil que te toque el Euromillón a que te llamen para firmarlo.


Mientras tanto la vida seguirá su curso y el trabajo seguirá siendo eventual.


¡¡Alguien me llama!! ¿serán ellos?


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