Cuando el adiós es necesario

A veces, querer a alguien no es suficiente para quedarse. Hay vínculos que duelen más de lo que sanan, donde el amor y la amistad no pueden coexistir sin hacernos daño. Quieres a esa persona con el alma, pero sabes que seguir cerca solo alimenta una relación de dopamina: intensa, adictiva y frustrante.


No puedes darle lo que merece, ni ella puede darte lo que esperas. Y por más que duela, hay que decir adiós. No por falta de amor, sino porque quedarse rompería más de lo que sostiene.


Algunas despedidas son actos de amor propio… y también de amor silencioso. Porque aunque no esté, siempre vivirá en tu corazón.


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